New York se sitúa al norte de la costa este de los Estados Unidos, aproximadamente a mitad de camino entre Washington D.C. y Boston, sobre la desembocadura de los ríos Hudson y East River, donde se forma un estuario y puerto naturalmente protegido y desembocan en el océano Atlántico. Es conocida mundialmente como la ciudad que nunca duerme (es verdad) y está considerada la tercera urbe, propiamente dicho, más grande del mundo y más grande de los Estados Unidos de América tomando en consideración a los 8 millones de personas que viven en ella. Se puede decir que esta ciudad de contrastes es la capital del mundo y desde luego, es el referente artístico y cultural de los Estados Unidos. Sus calles sirven de escenario de miles de películas; King Kong, New York, New York, West Side Story, Taxi Driver o Midnight Cowboy … por citar algunas de ellas, así que al pasear por sus calles, uno tiene la sensación de que ya ha estado allí… de hecho, la conoce como si llevara años viviendo en New York ya que ha visto casi cada rincón de la ciudad en cientos de películas. Esto hace que el visitante no se sienta extraño en la ciudad.
Clima. París disfruta de un clima oceánico semicontinental afectado por la corriente atlántica norte, por lo que la ciudad rara vez se ve expuesta a temperaturas extremadamente altas o bajas. Los veranos son cálidos y agradables con altas temperaturas de hasta 25 ° C y bajas de 15 ° C, sin embargo los inviernos son bastante fríos con temperaturas oscilando entre los 3 ° C y los 8 ° C. La primavera y el otoño son suaves y disfrutan de algunos días de leve calidez y noches frescas. La lluvia cae durante todo el año, la precipitación media anual es de 638 mm, y aunque París no es una ciudad muy lluviosa, es conocida por sus chubascos repentinos. Las nevadas son poco frecuentes, pero en ocasiones la ciudad disfruta de la visión de algunos copos de nieve, sin acumulación.
Un poco de Historia. París lleva habitada desde al menos el cuarto milenio antes de Cristo. Hallazgos arqueológicos, entre los que destacan varias piraguas, datados en esta época demuestran la existencia de un asentamiento de la cultura Chasséen cerca de Bercy, en la orilla derecha del Sena . Sin embargo el actual emplazamiento de París, fue fundado alrededor del 250 aC por una tribu celta llamada Parisii, que estableció una aldea de pescadores cerca del río Sena. Románticamente se atribuye a la Île de la Cité la ubicación original del pueblo, pero esta teoría ha sido recientemente puesta en duda por una serie de hallazgos arqueológicos que indican que el más probable origen de la ciudad se halle en Nanterre. En el año 52 antes de Cristo el Imperio Romano extendió su brazo sobre la Galia y fundaron la ciudad de Lutecia en el mismo sitio donde los parisii construyeron su aldea expandiéndola a ambas márgenes del río Sena. Bajo la dominación romana, la ciudad fue completamente romanizada y creció considerablemente; se levantaron murallas, un gran palacio, un circo, termas y en general el comercio hizo prosperar a Lutecia hasta convertirse en la capital de la provincia romana de Lugdunensis Senona. A partir del siglo III, cuando el Imperio Romano comenzó a caer en decadencia, los bárbaros iniciaron las invasiones de sus provincias más exteriores. París fue atacada por los hunos, pero según la leyenda las súplicas de Santa Genoveva lograron que Atila pasara de largo, y es así como Santa Genoveva, con el tiempo, fue declarada santa patrona de París. Finalmente Roma perdió el control de la ciudad a manos de los pueblos germanos y el rey franco Clodoveo I se instaló en ella en el año 506 nombrándola capital de la nueva Francia. Para entonces, París era una ciudad típicamente medieval, con edificios de madera junto a los supervivientes restos arquitectónicos romanos y con desordenados suburbios extendidos a lo largo de ambas orillas del río. La dinastía merovingia finalizó en el año 751 con la muerte de Childerico III, para ser reemplazada por la dinastía de los carolingios. Pipino fue proclamado rey de los francos en el año 751 y sucedido por Carlomagno, quien trasladó la capital de su Sacro Imperio Romano Germánico desde París a Aachen. La ciudad fue abandonada por el Imperio y sufrió las incursiones de los normandos, que en repetidas ocasiones navegaron río arriba para atacar, hasta que finalmente el 28 de marzo del 845, la ciudad fue saqueada por los invasores vikingos bajo el mando de Ragnar Lodbrok, quien obtuvo un cuantioso rescate a cambio de abandonar la urbe.
En el 885 la ciudad fue de nuevo asediada por un ejército de vikingos daneses compuesto por 700 barcos y 30.000 hombres, pero dada la debilidad de los últimos reyes carolingios, los parisinos buscaron esta vez ayuda en Roberto el Fuerte, Conde de Anjou, y en su hijo Odo, conde de París. Odo condujo la defensa de la ciudad durante unos diez meses y al finalizar pasó a ser co-gobernante del imperio con Carlos el Simple. Su sobrino-nieto Hugo Capeto fue elegido rey de Francia en el 987 e hizo de París la capital francesa y fundó la dinastía de los Capetos. Con los Capetos, París se desarrolló como capital real, centro de aprendizaje y centro eclesiástico de la corona francesa, y comenzó a reflejarse el carácter distintivo de cada distrito de la ciudad. La iÎle de la Cité, con su magnífica Catedral de Notre Dame se convirtió en el centro del gobierno y de la vida religiosa; el margen izquierdo del río fue el centro de aprendizaje con diversas escuelas dirigidas por la iglesia, mientras que la orilla derecha paso a ser el centro del comercio y las finanzas. Bajo el reinado de Felipe Augusto, se hicieron grandes obras como una gran muralla que rodeaba la ciudad, el mercado de Les Halles o el Palais du Louvre, y en el 1267 se instauró la Sorbona, primera universidad mundial, lo cual transformó a la ciudad en el principal centro cultural del mundo. Su nieto Luis IX, famoso por su extremo fervor religioso, estableció la ciudad como un importante centro de peregrinación en el siglo XII gracias a la construcción de la SainteChapelle, la Basílica de Saint Denis y la finalización de Notre Dame de París. La línea directa de los herederos Capetos se extinguió en 1328 produciéndose años de intrigas políticas por la sucesión al trono y finalmente desencadenando la Guerra de los Cien Años contra los ingleses, quienes reclamaban la corona francesa para Felipe IV , hijo de Eduardo III. Durante esta época oscura de guerra y peste y apoyados por los barones franceses, gobernaron los Valois. Comenzó un periodo de violentas revueltas a raíz de las cuales Carlos V de Francia construyó una nueva muralla y la lúgubre fortaleza de la Bastilla, que serviría para controlar a la inquieta población de la ciudad. Finalmente tras el asesinato de Luis de Valois estalló una guerra civil que, dado el caos reinante, finalizó con la ocupación de París por parte de los ingleses. Carlos VII de Francia con la ayuda de Juana de Arco intentarían sin éxito recuperar la ciudad en 1429 y apenas dos años más tarde, Enrique VI de Inglaterra fue coronado rey de Francia en NotreDame. Sin embargo la persistencia de los franceses finalmente dio su fruto en 1436 incursiones normandas del 885. Fortaleza de la Bastilla tras su construcción 6 cuando Carlos finalmente recuperó la ciudad tras varios asedios fallidos. Con la reconquista de la ciudad por parte de los Valois y de la nobleza francesa se inició la construcción de varios monumentos eclesiásticos y seculares, incluyendo iglesias y mansiones destinadas a reforzar a los gobernantes de París, acto necesario ya que si no la realeza preferiría vivir en la campiña francesa y en los palacios renacentistas del Loire. Nuevas revueltas religiosas acabarían con Enrique III en Agosto de 1589 permitiendo que los Duques de Mayenne y Nemours convocaran a las Cortes Generales para evitar la coronación de Enrique IV, quién finalmente entró en París el 14 de marzo 1594 con la complicidad del gobierno civil, y pronto fue coronado rey de Francia haciendo de la ciudad su residencia. El nuevo rey puso en marcha una gran ampliación de la ciudad con grandes obras públicas, incluyendo la extensión del Louvre, la construcción del Pont-Neuf, Place des Vosges, Place Dauphine o el Hospital de Saint-Louis. Finalmente tras sobrevivir a 23 intentos de asesinato, Enrique IV cayó víctima de un fanático católico el 14 May 1610 dejando el trono a Luis XIII, que demasiado joven para reinar sería tutelado por su madre y el Cardinal Richelieu. Durante su reinado París vería importantes cambios; su madre encargó la construcción del Palacio de Luxemburgo, mientras que Cardinal Richelieu construyó el Palacio Real, reconstruyó la Sorbona y encargó una serie de importantes iglesias barrocas como declaración de la Contrarreforma católica. A Luis XIII, le sucederían Luis XIV y Luis XV, quienes soportarían graves revueltas generadas por un pueblo asfixiado a impuestos y coartado de libertades que veía como la corrupción palaciega y nobiliaria exprimían a la creciente población parisina. Durante la segunda mitad del siglo XVIII, París se convirtió en el capital intelectual y cultural del mundo occidental como centro de la Ilustración y gracias al apoyo real alcanzó nuevas cotas de prestigio como centro de artes, ciencias y filosofía. Lamentablemente el Estado francés estaba ya prácticamente en bancarrota con unas finanzas terriblemente debilitadas por la Guerra de los Siete Años y la intervención francesa en la Guerra de la Independencia Norteamericana. En 1784 se edificó una nueva muralla para crear una barrera aduanera con fines fiscales que, sumado a las malas cosechas venideras, provocaron el malestar del pueblo y finalmente el estallido de la Revolución Francesa el 14 de julio de 1789 con la toma de la Bastilla en París. Los largos años de sangrienta revolución convirtieron a Francia en una fácil presa militar para sus numerosas naciones enemigas. Sin embargo, a pesar de no faltar intentos, el país no solo no sufrió ninguna invasión sino que incluso expandió sus fronteras con la invasión de Egipto gracias a los éxitos del general Napoleón que finalmente lo catapultaron a la dirección de la recién estrenada República Francesa. Los grandes bulevares de Haussmann 7 Bajo el gobierno de Napoleón, París se convirtió en la capital de un imperio y una gran potencia militar. Napoleón se coronó emperador en una ceremonia celebrada en Notre-Dame el 18 de mayo de 1804 y al igual que sus predecesores reales, visualizó París como una «nueva Roma» y ordenó construir monumentos públicos dignos de la capital de un imperio, tales como el Arco de Triunfo, el Arco del Carrousel, la iglesia de la Madelaine o el Palacio de la Bolsa. Las campañas militares de Napoleón contra los ingleses, austriacos y rusos comenzaron con gran éxito, pero la arrogancia, el exceso de confianza y mala planificación del Emperador causaron la aniquilación de su ejército en 1813 ante el hostil invierno ruso y los ejércitos de Rusia y Austria, que invadirían Francia en 1814, cuando París cayó ante una potencia extranjera por primera vez en 400 años. Posteriormente Luis XIII, su hermano Carlos X y Luis Felipe intentarían recuperar el poder para los Borbones pero tras sucesivos fracasos llegaría al poder Napoleón III, quién modernizaría París gracias a la ayuda del Barón Haussmann. La nueva planificación para la capital acabaría con los barrios insalubres que se hacinaban en el centro de la ciudad y daría paso a grandes bulevares, entre ellos los famosísimos Campos Elíseos y a la construcciones de importantes edificios como el mercado de Les Halles o la Opera Garnier. La ciudad creció con la anexión de los barrios periféricos de La Villete y Montmartre y las calles se iluminaron gracias a treinta mil lámparas de gas. Nuevas campañas militares contra Prusia terminaron con el Imperio y París fue sometida a un sitio de más de cuatro meses entre septiembre de 1870 y enero de 1871, que culminó con la entrada triunfal de los prusianos y la proclamación imperial de Guillermo I de Alemania en el Palacio de Versalles. Debido a que París no aceptaba rendirse, la nueva Asamblea Nacional y el gobierno provisional de la República, presidido por Adolphe Thiers, prefirieron instalarse en Versalles y desde ahí doblegar a la población rebelde. El vacío de poder en la ciudad provocó que la milicia ciudadana se hiciera con el poder a fin de asegurar la continuidad del funcionamiento de la administración de la ciudad. Al intentar el gobierno arrebatar el control de las baterías de cañones que habían sido compradas por los parisinos para defender la ciudad a la milicia ciudadana, éstos se alzaron en armas, lo que provocó el surgimiento de La Comuna de París, que gobernó la ciudad durante 60 días promulgando una serie de decretos revolucionarios. La Comuna fue reprimida con extrema dureza. Tras un mes de combates, el asalto final al casco urbano provocó una fiera lucha calle por calle, la llamada Semana Sangrienta del 21 al 28 de mayo. El balance final fue de unos 30.000 muertos, y París estuvo sometida a la ley marcial durante cinco años. Durante los sucesos de La Comuna se declaró la Tercera República Francesa, que a pesar de su inestabilidad política y corrupción, condujo a la ciudad a su belle époque. La ciudad adquirió nuevos monumentos y edificios públicos, entre ellos la Torre Eiffel, construida para la Exposición Universal de 1889 y fue mundialmente reconocida como nuevo centro de las artes. Al mismo tiempo, París se ganó la reputación de capital del pecado de Europa, con cientos de burdeles y cabarets instalados entre sus calles. 8 El siglo XX comenzó para París con la instalación del sistema de metro y aunque los bombardeos de la Primera Guerra Mundial no afectaron demasiado a la ciudad, París fue ocupada por los alemanes, entre 1940 y 1944. Afortunadamente el general alemán Dietrich von Choltitz se rindió sin ejecutar las órdenes de Hitler, que le había ordenado destruir la ciudad al abandonarla. Durante la posguerra, París sería hogar de pensadores como Sartre, Simone de Beauvoir o Prevert, que debatían en los famosos cafés de la capital y cuyos ideales fueron la semilla de la revuelta de mayo del 68, cuando estudiantes y obreros se rebelaron contra los poderes establecidos provocando la renuncia de Charles de Gaulle. En 1976 París pasaría a ser una municipalidad autónoma y a partir de entonces se fundaron grandes instituciones culturales como el centro Pompidou, la Opera-Bastilla, el museo de Orsay y la ampliación del Louvre que concluyen con el actual afianzamiento de la ciudad como líder turístico mundial
Geografía y administración. La ciudad de París apenas alberga algo más de 2.000.000 de habitantes, se sitúa sobre un largo meandro del río Sena y a su alrededor crece la conurbación que rodea la ciudad y que en total alcanza más de 11.000.000 de habitantes. El París actual es el resultado del plan urbanístico del Barón Haussmann, quien a mediados del siglo XIX redefinió el caótico trazado medieval existente en la ciudad para sustituirlo por las amplias avenidas alineadas de edificios neoclásicos que actualmente conforman el paisaje de la mayor parte de París. La ciudad se encuentra dividida en 20 distritos distribuidos en forma de espiral cuyo centro se encuentra en a isla de La Cité, corazón y lugar de nacimiento de la ciudad. Estos distritos administrativos, a diferencia de en la mayor parte de ciudades europeas, no tienen nombre sino que se distinguen por un número. Los distritos 1, 2, 3 y 4 forman el centro de París, los distritos 5, 6 y 7 son conocidos por ser cuna de movimientos culturales y tendencias, los distritos 8 y 9 están reservados para
París, capital francesa, con su sofisticado aire chic es la metrópoli europea por excelencia. Su sobrenombre de «ciudad de la Luz» no tiene, como pueda parecer, ninguna connotación romántica si no que se debe a que sus calles y edificios importantes fueron los primeros en estar dotados de sistema de iluminación eléctrica de todo el mundo. El aspecto antiguo y clásico de todas sus calles hacen que la belleza arquitectónica de la ciudad no tenga rival y de ello dan buena cuenta los millones de visitantes que recibe anualmente y que hacen de la ciudad uno de los destinos más visitados del mundo.
A pesar de situarse en una latitud muy próxima a la de ciudades europeas como Madrid, Lisboa o Nápoles, el clima neoyorkino no se presenta tan cálido ni estable, y es que al estar bañada por el Océano Atlántico, la atmósfera es muy variable y esta frecuentemente acompañada de vientos que transportan el aire frío del interior. El clima de New York se considera de tipo húmedo continental. Los inviernos son muy fríos, mientras que los veranos son generalmente calurosos y húmedos. Por regla general e independiente de la estación del año, la ciudad suele recibir lluvias moderadas y podríamos decir que llueve uno o dos días cada semana por término medio. Durante los meses de verano las olas de calor son relativamente comunes y hay días en los que las temperaturas pueden acercarse a los 40ºC. Por el contrario, durante el invierno el mercurio desciende frecuentemente por debajo de los 0ºC y a pesar de estar a nivel del mar, es muy común que nieve copiosamente sobre la ciudad todos los años durante los meses de diciembre y enero.
La historia escrita de New York es relativamente breve dado que no se dispone de ningún dato hasta el siglo XVI, cuando en 1524 el explorador florentino Giovanni da Verrazzano, al servicio de la corona francesa, entró navegando por el actual estrecho de Narrows y atracó en Staten Island, bautizando la región como Nouvelle Angoulême. La región estaba habitada por alrededor de 5.000 aborígenes de la tribu de los Lenapes que se dedicaban básicamente a la caza, la pesca y algo de agricultura. Casi un siglo más tarde los holandeses comenzaron a explorar la zona y la compañía Dutch East se estableció en Manhattan para crear la primera colonia europea con el nombre de Nieuw Amsterdam en 1625. Peter Minuit, director de la colonia, compró la isla de Manhattan a los Lenape por un equivalente a 24 $ actuales. En este momento la población ascendía a 270 habitantes y sus dirigentes decidieron construir una muralla para protegerse de los ataques indígenas en lo que hoy en día se conoce como Wall Street. 5 Poco más tarde, en 1664, las fuerzas expedicionarias británicas conquistaron la colonia y la rebautizaron con el nombre de New York, en honor al Duque de York. Al finalizar la Segunda Guerra Anglo-Holandesa se firmó el Tratado de Breda que establecía el reparto de las colonias en juego para ambos países. Los holandeses ganaron el control de Surinam, a cambio de que los ingleses controlaran New Amsterdam. Desde entonces New York funcionaría como próspero puerto comercial bajo el Imperio británico hasta que en 1776, se declara la independencia de los Estados Unidos de América, con George Washington a la cabeza, convirtiéndose New York en la capital provisional del país en el año 1785.
Con la llegada del siglo XIX, New York se convirtió en el centro de la inmigración proveniente desde el viejo mundo y el desarrollo y la modernidad transformaron la ciudad para siempre. El Commissioners’ Plan of 1811, del visionario alcalde De Witt Clinton, configuró la ciudad con forma de cuadrícula compuesta por 12 avenidas y 155 calles, expandiendo la rejilla urbana por toda la isla de Manhattan excepto sobre la parte más antigua de la ciudad situada en el sur. Además en 1819 se abrió el Canal de Eire que conectaría el puerto atlántico de la ciudad con los abundantes mercados agrícolas del interior del país e impulsaría el prospero desarrollo de la ciudad tanto, que para finales de 1835, New York había sobrepasado a Filadelfia como la ciudad más grande de Estados Unidos. La lógica diversidad étnica de la que disfrutaba New York gestó el importante movimiento abolicionista que después posicionó a la ciudad junto a los ejércitos del Norte durante la Guerra Civil Norteamericana. De esta época destacan los levantamientos del 16 de julio de 1863 en Mulberry Street, cuando una serie de violentas manifestaciones en contra de la ley de reclutamiento, conocidas como Draft Riots, fueron duramente reprimidas por tropas militares con el triste resultado de más de mil fallecimientos. Una vez finalizada la guerra civil, la tasa de inmigración desde Europa creció enormemente, y New York se volvió el primer destino para millones de personas que buscaban una nueva y mejor vida en los Estados Unidos. Solo en la década de 1840 a 1850, llegaron alrededor de un millón y medio de inmigrantes, mezcla de europeos (sobre todo italianos e irlandeses), judíos, chinos y latinoamericanos, estos dos últimos grupos arrastrados por la famosa Fiebre del Oro de 1848, en California.
En 1898, con la anexión a Manhattan de Brooklyn se creó el nuevo gobierno municipal conocido como The Great New York y la ciudad se dividiría en cinco comunas o boroughs, cada uno de los cuales constituye por Mapa de Nieuw Amsterdam en 1625. Inmigrantes recién llegados a Ellis Island. 6 sí mismo un condado: Manhattan (condado de New York), Bronx (condado de Bronx), Brooklyn (condado de Kings), Queens (condado de Queens) y Staten Island (condado de Richmond). Gracias a grandes proyectos en infraestructuras como el Puente de Brooklyn y la apertura del primer metro en 1904, la nueva y flamante ciudad de New York entró en el siglo XX como un centro mundial para la industria, el comercio y las comunicaciones. Entre tanto la ciudad continuaba recibiendo inmigración a pasos agigantados y datos de la época estiman que entre 1905 y el comienzo de la Primera Guerra Mundial, New York recibió cerca de un millón de inmigrantes al año. Al finalizar la contienda el flujo migratorio descendió a unas 250 mil personas por año, sin embargo seguía siendo mucho más de lo que la ciudad podía absorber y finalmente en 1924, Estados Unidos aprobó el Acta de Orígenes Nacionales, que impuso límites al número de inmigrantes que se permitía entrar por año al país. Los locos años 20 hicieron de New York el principal destino de los afroamericanos desde los estados del sur y con ellos, durante la era de la prohibición, florecería el conocido renacimiento de Harlem, coincidiendo con la explosión económica del país que a pesar de la crisis del 29, impulsó la construcción de los novedosos rascacielos que transformarían el skyline de New York para siempre. En 1948 New York se convirtió en la ciudad más poblada del mundo, sobrepasando a Londres, que había ocupado el primer puesto durante más de un siglo. Las ultimas oleadas de inmigraciones europeas, junto al regreso de los veteranos de la Segunda Guerra Mundial, impulsaron la construcción de viviendas al este de Queens, donde comenzaron a mudarse muchos de los habitantes de Manhattan a la vez que la base industrial de la ciudad, que como en muchas otras ciudades estadounidenses, sufría la erosión propia de la posguerra. Durante las décadas de los 60 y 70, New York sufrió varios choques raciales importantes y se ganó la merecida reputación de capital mundial de la criminalidad. En 1975, New York tocó fondo y tuvo que declarase la bancarrota. Sin embargo no sería el fin. Los años 80 vieron el renacer de Wall Street y la ciudad alcanzó el estatus de centro financiero del mundo, lo que revitalizó toda la ciudad consiguiendo que las tasas de criminalidad disminuyeran drásticamente y la pérdida de población se revirtiera. New York se volvía, una vez más, un destino no sólo de inmigrantes de todas partes del mundo sino también de muchos ciudadanos estadounidenses que buscaban llevar el cosmopolita estilo de vida que sólo la ciudad de los rascacielos podía ofrecer. Tras la soñada recuperación económica y cultural de la ciudad, el siglo XXI cayó como un jarro de agua fría para los neoyorkinos, que se convirtieron en el objetivo de los criminales atentados del 11 de septiembre de Ataques terroristas del 11 de Septiembre. 7 2001, cuando casi 3.000 personas murieron durante los ataques suicidas contra las torres gemelas del World Trade Center. A pesar de la crudeza y del dolor que los ciudadanos de New York han sufrido, hoy en día la ciudad se ha sobrepuesto y sus gentes afrontan con naturalidad y optimismo el prometedor futuro que asoma a los albores de la nueva primera década del siglo.
Desde la consolidación de la municipalidad de New York en 1898 la ciudad sigue un singular sistema de división política único en los Estados Unidos de América y característico por poseer administraciones para cada uno de sus cinco distritos municipales, que son responsable de la educación pública, instituciones correccionales, bibliotecas, espacios de ocio, sanidad, seguridad pública, abastecimiento de agua y servicios sociales. Cada distrito, o borough se corresponde históricamente con los cinco condados que constituyen la ciudad y a su vez se dividen en cientos de barrios, muchos de ellos con identidad e historia propia. Sin duda alguna Manhattan, es el borough más conocido e importante de la ciudad. Mide 15 Kilómetros de largo por 3 de ancho y está dividido en tres sectores conocidos como el alto Manhattan o Uptown, la parte Central o Midtown y el bajo Manhattan o Downtown. Con 2,5 millones de habitantes, Brooklyn es el distrito más poblado y diverso de la ciudad y probablemente, después de Manhattan, es el que más carácter tiene ya que fue 4 una ciudad independiente hasta 1898. Sin embargo desde 1883, cuando se inauguró el puente de Brooklyn, este distrito vive a la sombra de Manhattan. Destaca por un patrimonio arquitectónico único y por sus largas playas del sur. Situado enteramente en Long Island, Queens es el borough más extenso de la ciudad, disfruta de la mayor diversidad étnica y es sin duda el que más rápido está evolucionando, hasta tal punto que en pocos años alcanzará un número de habitantes muy similar al de Brooklyn. Por último Staten Island es el distrito más meridional de New York y en general el más desconocido. Debido a sus colinas y relieve complicado y junto a otros factores como el hecho de haber albergado hasta el 2001 el vertedero de basura más grande del mundo, Staten Island es la comunidad menos poblada y con menos carácter de la ciudad. Con algo más de 1.500.000 habitantes es el borough más denso y sobre su escasa superficie se erigen la mayoría de los rascacielos de la ciudad, así como el conocido Central Park. Cuna del rap y el hip hop y situado al norte de Manhattan, el Bronx es el único borough situado sobre el continente. Tiene aproximadamente 1.200.00 habitantes, y posee hermosas playas como Orchard Beach, además del destacable Zoológico del Bronx, el zoológico metropolitano más grande del país cuya población asciende a más de 6.000 animales.