Un poco de Historia. París lleva habitada desde al menos el cuarto milenio antes de Cristo. Hallazgos arqueológicos, entre los que destacan varias piraguas, datados en esta época demuestran la existencia de un asentamiento de la cultura Chasséen cerca de Bercy, en la orilla derecha del Sena . Sin embargo el actual emplazamiento de París, fue fundado alrededor del 250 aC por una tribu celta llamada Parisii, que estableció una aldea de pescadores cerca del río Sena. Románticamente se atribuye a la Île de la Cité la ubicación original del pueblo, pero esta teoría ha sido recientemente puesta en duda por una serie de hallazgos arqueológicos que indican que el más probable origen de la ciudad se halle en Nanterre. En el año 52 antes de Cristo el Imperio Romano extendió su brazo sobre la Galia y fundaron la ciudad de Lutecia en el mismo sitio donde los parisii construyeron su aldea expandiéndola a ambas márgenes del río Sena. Bajo la dominación romana, la ciudad fue completamente romanizada y creció considerablemente; se levantaron murallas, un gran palacio, un circo, termas y en general el comercio hizo prosperar a Lutecia hasta convertirse en la capital de la provincia romana de Lugdunensis Senona. A partir del siglo III, cuando el Imperio Romano comenzó a caer en decadencia, los bárbaros iniciaron las invasiones de sus provincias más exteriores. París fue atacada por los hunos, pero según la leyenda las súplicas de Santa Genoveva lograron que Atila pasara de largo, y es así como Santa Genoveva, con el tiempo, fue declarada santa patrona de París. Finalmente Roma perdió el control de la ciudad a manos de los pueblos germanos y el rey franco Clodoveo I se instaló en ella en el año 506 nombrándola capital de la nueva Francia. Para entonces, París era una ciudad típicamente medieval, con edificios de madera junto a los supervivientes restos arquitectónicos romanos y con desordenados suburbios extendidos a lo largo de ambas orillas del río. La dinastía merovingia finalizó en el año 751 con la muerte de Childerico III, para ser reemplazada por la dinastía de los carolingios. Pipino fue proclamado rey de los francos en el año 751 y sucedido por Carlomagno, quien trasladó la capital de su Sacro Imperio Romano Germánico desde París a Aachen. La ciudad fue abandonada por el Imperio y sufrió las incursiones de los normandos, que en repetidas ocasiones navegaron río arriba para atacar, hasta que finalmente el 28 de marzo del 845, la ciudad fue saqueada por los invasores vikingos bajo el mando de Ragnar Lodbrok, quien obtuvo un cuantioso rescate a cambio de abandonar la urbe.

En el 885 la ciudad fue de nuevo asediada por un ejército de vikingos daneses compuesto por 700 barcos y 30.000 hombres, pero dada la debilidad de los últimos reyes carolingios, los parisinos buscaron esta vez ayuda en Roberto el Fuerte, Conde de Anjou, y en su hijo Odo, conde de París. Odo condujo la defensa de la ciudad durante unos diez meses y al finalizar pasó a ser co-gobernante del imperio con Carlos el Simple. Su sobrino-nieto Hugo Capeto fue elegido rey de Francia en el 987 e hizo de París la capital francesa y fundó la dinastía de los Capetos. Con los Capetos, París se desarrolló como capital real, centro de aprendizaje y centro eclesiástico de la corona francesa, y comenzó a reflejarse el carácter distintivo de cada distrito de la ciudad. La iÎle de la Cité, con su magnífica Catedral de Notre Dame se convirtió en el centro del gobierno y de la vida religiosa; el margen izquierdo del río fue el centro de aprendizaje con diversas escuelas dirigidas por la iglesia, mientras que la orilla derecha paso a ser el centro del comercio y las finanzas. Bajo el reinado de Felipe Augusto, se hicieron grandes obras como una gran muralla que rodeaba la ciudad, el mercado de Les Halles o el Palais du Louvre, y en el 1267 se instauró la Sorbona, primera universidad mundial, lo cual transformó a la ciudad en el principal centro cultural del mundo. Su nieto Luis IX, famoso por su extremo fervor religioso, estableció la ciudad como un importante centro de peregrinación en el siglo XII gracias a la construcción de la SainteChapelle, la Basílica de Saint Denis y la finalización de Notre Dame de París. La línea directa de los herederos Capetos se extinguió en 1328 produciéndose años de intrigas políticas por la sucesión al trono y finalmente desencadenando la Guerra de los Cien Años contra los ingleses, quienes reclamaban la corona francesa para Felipe IV , hijo de Eduardo III. Durante esta época oscura de guerra y peste y apoyados por los barones franceses, gobernaron los Valois. Comenzó un periodo de violentas revueltas a raíz de las cuales Carlos V de Francia construyó una nueva muralla y la lúgubre fortaleza de la Bastilla, que serviría para controlar a la inquieta población de la ciudad. Finalmente tras el asesinato de Luis de Valois estalló una guerra civil que, dado el caos reinante, finalizó con la ocupación de París por parte de los ingleses. Carlos VII de Francia con la ayuda de Juana de Arco intentarían sin éxito recuperar la ciudad en 1429 y apenas dos años más tarde, Enrique VI de Inglaterra fue coronado rey de Francia en NotreDame. Sin embargo la persistencia de los franceses finalmente dio su fruto en 1436 incursiones normandas del 885. Fortaleza de la Bastilla tras su construcción 6 cuando Carlos finalmente recuperó la ciudad tras varios asedios fallidos. Con la reconquista de la ciudad por parte de los Valois y de la nobleza francesa se inició la construcción de varios monumentos eclesiásticos y seculares, incluyendo iglesias y mansiones destinadas a reforzar a los gobernantes de París, acto necesario ya que si no la realeza preferiría vivir en la campiña francesa y en los palacios renacentistas del Loire. Nuevas revueltas religiosas acabarían con Enrique III en Agosto de 1589 permitiendo que los Duques de Mayenne y Nemours convocaran a las Cortes Generales para evitar la coronación de Enrique IV, quién finalmente entró en París el 14 de marzo 1594 con la complicidad del gobierno civil, y pronto fue coronado rey de Francia haciendo de la ciudad su residencia. El nuevo rey puso en marcha una gran ampliación de la ciudad con grandes obras públicas, incluyendo la extensión del Louvre, la construcción del Pont-Neuf, Place des Vosges, Place Dauphine o el Hospital de Saint-Louis. Finalmente tras sobrevivir a 23 intentos de asesinato, Enrique IV cayó víctima de un fanático católico el 14 May 1610 dejando el trono a Luis XIII, que demasiado joven para reinar sería tutelado por su madre y el Cardinal Richelieu. Durante su reinado París vería importantes cambios; su madre encargó la construcción del Palacio de Luxemburgo, mientras que Cardinal Richelieu construyó el Palacio Real, reconstruyó la Sorbona y encargó una serie de importantes iglesias barrocas como declaración de la Contrarreforma católica. A Luis XIII, le sucederían Luis XIV y Luis XV, quienes soportarían graves revueltas generadas por un pueblo asfixiado a impuestos y coartado de libertades que veía como la corrupción palaciega y nobiliaria exprimían a la creciente población parisina. Durante la segunda mitad del siglo XVIII, París se convirtió en el capital intelectual y cultural del mundo occidental como centro de la Ilustración y gracias al apoyo real alcanzó nuevas cotas de prestigio como centro de artes, ciencias y filosofía. Lamentablemente el Estado francés estaba ya prácticamente en bancarrota con unas finanzas terriblemente debilitadas por la Guerra de los Siete Años y la intervención francesa en la Guerra de la Independencia Norteamericana. En 1784 se edificó una nueva muralla para crear una barrera aduanera con fines fiscales que, sumado a las malas cosechas venideras, provocaron el malestar del pueblo y finalmente el estallido de la Revolución Francesa el 14 de julio de 1789 con la toma de la Bastilla en París. Los largos años de sangrienta revolución convirtieron a Francia en una fácil presa militar para sus numerosas naciones enemigas. Sin embargo, a pesar de no faltar intentos, el país no solo no sufrió ninguna invasión sino que incluso expandió sus fronteras con la invasión de Egipto gracias a los éxitos del general Napoleón que finalmente lo catapultaron a la dirección de la recién estrenada República Francesa. Los grandes bulevares de Haussmann 7 Bajo el gobierno de Napoleón, París se convirtió en la capital de un imperio y una gran potencia militar. Napoleón se coronó emperador en una ceremonia celebrada en Notre-Dame el 18 de mayo de 1804 y al igual que sus predecesores reales, visualizó París como una «nueva Roma» y ordenó construir monumentos públicos dignos de la capital de un imperio, tales como el Arco de Triunfo, el Arco del Carrousel, la iglesia de la Madelaine o el Palacio de la Bolsa. Las campañas militares de Napoleón contra los ingleses, austriacos y rusos comenzaron con gran éxito, pero la arrogancia, el exceso de confianza y mala planificación del Emperador causaron la aniquilación de su ejército en 1813 ante el hostil invierno ruso y los ejércitos de Rusia y Austria, que invadirían Francia en 1814, cuando París cayó ante una potencia extranjera por primera vez en 400 años. Posteriormente Luis XIII, su hermano Carlos X y Luis Felipe intentarían recuperar el poder para los Borbones pero tras sucesivos fracasos llegaría al poder Napoleón III, quién modernizaría París gracias a la ayuda del Barón Haussmann. La nueva planificación para la capital acabaría con los barrios insalubres que se hacinaban en el centro de la ciudad y daría paso a grandes bulevares, entre ellos los famosísimos Campos Elíseos y a la construcciones de importantes edificios como el mercado de Les Halles o la Opera Garnier. La ciudad creció con la anexión de los barrios periféricos de La Villete y Montmartre y las calles se iluminaron gracias a treinta mil lámparas de gas. Nuevas campañas militares contra Prusia terminaron con el Imperio y París fue sometida a un sitio de más de cuatro meses entre septiembre de 1870 y enero de 1871, que culminó con la entrada triunfal de los prusianos y la proclamación imperial de Guillermo I de Alemania en el Palacio de Versalles. Debido a que París no aceptaba rendirse, la nueva Asamblea Nacional y el gobierno provisional de la República, presidido por Adolphe Thiers, prefirieron instalarse en Versalles y desde ahí doblegar a la población rebelde. El vacío de poder en la ciudad provocó que la milicia ciudadana se hiciera con el poder a fin de asegurar la continuidad del funcionamiento de la administración de la ciudad. Al intentar el gobierno arrebatar el control de las baterías de cañones que habían sido compradas por los parisinos para defender la ciudad a la milicia ciudadana, éstos se alzaron en armas, lo que provocó el surgimiento de La Comuna de París, que gobernó la ciudad durante 60 días promulgando una serie de decretos revolucionarios. La Comuna fue reprimida con extrema dureza. Tras un mes de combates, el asalto final al casco urbano provocó una fiera lucha calle por calle, la llamada Semana Sangrienta del 21 al 28 de mayo. El balance final fue de unos 30.000 muertos, y París estuvo sometida a la ley marcial durante cinco años. Durante los sucesos de La Comuna se declaró la Tercera República Francesa, que a pesar de su inestabilidad política y corrupción, condujo a la ciudad a su belle époque. La ciudad adquirió nuevos monumentos y edificios públicos, entre ellos la Torre Eiffel, construida para la Exposición Universal de 1889 y fue mundialmente reconocida como nuevo centro de las artes. Al mismo tiempo, París se ganó la reputación de capital del pecado de Europa, con cientos de burdeles y cabarets instalados entre sus calles. 8 El siglo XX comenzó para París con la instalación del sistema de metro y aunque los bombardeos de la Primera Guerra Mundial no afectaron demasiado a la ciudad, París fue ocupada por los alemanes, entre 1940 y 1944. Afortunadamente el general alemán Dietrich von Choltitz se rindió sin ejecutar las órdenes de Hitler, que le había ordenado destruir la ciudad al abandonarla. Durante la posguerra, París sería hogar de pensadores como Sartre, Simone de Beauvoir o Prevert, que debatían en los famosos cafés de la capital y cuyos ideales fueron la semilla de la revuelta de mayo del 68, cuando estudiantes y obreros se rebelaron contra los poderes establecidos provocando la renuncia de Charles de Gaulle. En 1976 París pasaría a ser una municipalidad autónoma y a partir de entonces se fundaron grandes instituciones culturales como el centro Pompidou, la Opera-Bastilla, el museo de Orsay y la ampliación del Louvre que concluyen con el actual afianzamiento de la ciudad como líder turístico mundial