La historia escrita de New York es relativamente breve dado que no se dispone de ningún dato hasta el siglo XVI, cuando en 1524 el explorador florentino Giovanni da Verrazzano, al servicio de la corona francesa, entró navegando por el actual estrecho de Narrows y atracó en Staten Island, bautizando la región como Nouvelle Angoulême. La región estaba habitada por alrededor de 5.000 aborígenes de la tribu de los Lenapes que se dedicaban básicamente a la caza, la pesca y algo de agricultura. Casi un siglo más tarde los holandeses comenzaron a explorar la zona y la compañía Dutch East se estableció en Manhattan para crear la primera colonia europea con el nombre de Nieuw Amsterdam en 1625. Peter Minuit, director de la colonia, compró la isla de Manhattan a los Lenape por un equivalente a 24 $ actuales. En este momento la población ascendía a 270 habitantes y sus dirigentes decidieron construir una muralla para protegerse de los ataques indígenas en lo que hoy en día se conoce como Wall Street. 5 Poco más tarde, en 1664, las fuerzas expedicionarias británicas conquistaron la colonia y la rebautizaron con el nombre de New York, en honor al Duque de York. Al finalizar la Segunda Guerra Anglo-Holandesa se firmó el Tratado de Breda que establecía el reparto de las colonias en juego para ambos países. Los holandeses ganaron el control de Surinam, a cambio de que los ingleses controlaran New Amsterdam. Desde entonces New York funcionaría como próspero puerto comercial bajo el Imperio británico hasta que en 1776, se declara la independencia de los Estados Unidos de América, con George Washington a la cabeza, convirtiéndose New York en la capital provisional del país en el año 1785.


Con la llegada del siglo XIX, New York se convirtió en el centro de la inmigración proveniente desde el viejo mundo y el desarrollo y la modernidad transformaron la ciudad para siempre. El Commissioners’ Plan of 1811, del visionario alcalde De Witt Clinton, configuró la ciudad con forma de cuadrícula compuesta por 12 avenidas y 155 calles, expandiendo la rejilla urbana por toda la isla de Manhattan excepto sobre la parte más antigua de la ciudad situada en el sur. Además en 1819 se abrió el Canal de Eire que conectaría el puerto atlántico de la ciudad con los abundantes mercados agrícolas del interior del país e impulsaría el prospero desarrollo de la ciudad tanto, que para finales de 1835, New York había sobrepasado a Filadelfia como la ciudad más grande de Estados Unidos. La lógica diversidad étnica de la que disfrutaba New York gestó el importante movimiento abolicionista que después posicionó a la ciudad junto a los ejércitos del Norte durante la Guerra Civil Norteamericana. De esta época destacan los levantamientos del 16 de julio de 1863 en Mulberry Street, cuando una serie de violentas manifestaciones en contra de la ley de reclutamiento, conocidas como Draft Riots, fueron duramente reprimidas por tropas militares con el triste resultado de más de mil fallecimientos. Una vez finalizada la guerra civil, la tasa de inmigración desde Europa creció enormemente, y New York se volvió el primer destino para millones de personas que buscaban una nueva y mejor vida en los Estados Unidos. Solo en la década de 1840 a 1850, llegaron alrededor de un millón y medio de inmigrantes, mezcla de europeos (sobre todo italianos e irlandeses), judíos, chinos y latinoamericanos, estos dos últimos grupos arrastrados por la famosa Fiebre del Oro de 1848, en California.

En 1898, con la anexión a Manhattan de Brooklyn se creó el nuevo gobierno municipal conocido como The Great New York y la ciudad se dividiría en cinco comunas o boroughs, cada uno de los cuales constituye por Mapa de Nieuw Amsterdam en 1625. Inmigrantes recién llegados a Ellis Island. 6 sí mismo un condado: Manhattan (condado de New York), Bronx (condado de Bronx), Brooklyn (condado de Kings), Queens (condado de Queens) y Staten Island (condado de Richmond). Gracias a grandes proyectos en infraestructuras como el Puente de Brooklyn y la apertura del primer metro en 1904, la nueva y flamante ciudad de New York entró en el siglo XX como un centro mundial para la industria, el comercio y las comunicaciones. Entre tanto la ciudad continuaba recibiendo inmigración a pasos agigantados y datos de la época estiman que entre 1905 y el comienzo de la Primera Guerra Mundial, New York recibió cerca de un millón de inmigrantes al año. Al finalizar la contienda el flujo migratorio descendió a unas 250 mil personas por año, sin embargo seguía siendo mucho más de lo que la ciudad podía absorber y finalmente en 1924, Estados Unidos aprobó el Acta de Orígenes Nacionales, que impuso límites al número de inmigrantes que se permitía entrar por año al país. Los locos años 20 hicieron de New York el principal destino de los afroamericanos desde los estados del sur y con ellos, durante la era de la prohibición, florecería el conocido renacimiento de Harlem, coincidiendo con la explosión económica del país que a pesar de la crisis del 29, impulsó la construcción de los novedosos rascacielos que transformarían el skyline de New York para siempre. En 1948 New York se convirtió en la ciudad más poblada del mundo, sobrepasando a Londres, que había ocupado el primer puesto durante más de un siglo. Las ultimas oleadas de inmigraciones europeas, junto al regreso de los veteranos de la Segunda Guerra Mundial, impulsaron la construcción de viviendas al este de Queens, donde comenzaron a mudarse muchos de los habitantes de Manhattan a la vez que la base industrial de la ciudad, que como en muchas otras ciudades estadounidenses, sufría la erosión propia de la posguerra. Durante las décadas de los 60 y 70, New York sufrió varios choques raciales importantes y se ganó la merecida reputación de capital mundial de la criminalidad. En 1975, New York tocó fondo y tuvo que declarase la bancarrota. Sin embargo no sería el fin. Los años 80 vieron el renacer de Wall Street y la ciudad alcanzó el estatus de centro financiero del mundo, lo que revitalizó toda la ciudad consiguiendo que las tasas de criminalidad disminuyeran drásticamente y la pérdida de población se revirtiera. New York se volvía, una vez más, un destino no sólo de inmigrantes de todas partes del mundo sino también de muchos ciudadanos estadounidenses que buscaban llevar el cosmopolita estilo de vida que sólo la ciudad de los rascacielos podía ofrecer. Tras la soñada recuperación económica y cultural de la ciudad, el siglo XXI cayó como un jarro de agua fría para los neoyorkinos, que se convirtieron en el objetivo de los criminales atentados del 11 de septiembre de Ataques terroristas del 11 de Septiembre. 7 2001, cuando casi 3.000 personas murieron durante los ataques suicidas contra las torres gemelas del World Trade Center. A pesar de la crudeza y del dolor que los ciudadanos de New York han sufrido, hoy en día la ciudad se ha sobrepuesto y sus gentes afrontan con naturalidad y optimismo el prometedor futuro que asoma a los albores de la nueva primera década del siglo.